La Metodología

Armonizar un espacio sintiendo las calidades sensoriales de aguas y fallas, es buscar la complicidad del lugar. Si todos están bien, yo estoy bien.

El legado de los Maestros de Obra

Los Maestros de Obra generaraban espacios singulares a partir de las sensaciones.

Es relativamente común hallar iglesias con la planta “torcida” para aprovechar el influjo de un agua subterránea o de un determinado sustrato. Lo vemos en la iglesia de San Pedro en Frómista o en Sant Pau del Camp, en Barcelona, la de Sant Pere de Caserres  o de san Andrés de Teixido, ambas con un desnivel significativo en el interior de su nave principal.

asesorias-juanMi técnica no es nueva, de hecho es el legado de los maestros de obra y el saber de zahories y geomantes que les asesoraban. Trabajar respetando el recorrido de aguas y fallas, nos hace uno con el lugar, siendo más fácil la armonía con el entorno y con nosotros mismos.

Modular la intensidad energética de una corriente, permite recrear espacios más neutros, idóneos para descansar; si es que drenamos su fuerza; si aumentamos su intensidad obtendremos espacios que favorecen una conexión espiritual, actividad o mayor regeneración.

Adecuar la calidad de las sensaciones que generan los flujos telúricos, presenta un nivel de trabajo más sutil y al mismo tiempo más profundo, cambiamos la información que transportan, para ello hay que entender su esencia, “escucharlas” y a partir de ahí llegamos a un consenso, una sensación que tranquiliza a todos, armonizando el ambiente.

Siguiendo con la tradición, también emplazo piedras a modo de menhires, que armonizan un gran entorno. Las rocas son programadas, no con rituales o ceremonias, sino en base a la energía del punto en que se sitúan, facilitan el conseguir propósitos personales como mayor consciencia, armonía, amor, salud, etc, o propósitos afines con el lugar, como más lluvia, mejores cosechas.

El éxito no se mide con el péndulo o las varillas, sino que se constata con las sensaciones, la experiencia o los hechos que acontecen una vez colocadas y activadas. Mantenerlas requiere un compromiso personal; los que están cerca del menhir se han de implicar cuidando y gestionando la energía que emana.

Una piedra sola, no hace nada, somos lo que somos por nuestras conexiones y ella necesita de nuestro enfoque y calidad para estar activa de forma adecuada.

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