La Física explica que la energía, tanto si es térmica, lumínica, acústica, magnética, microondas, gravitacional, etc. en un medio homogéneo se expande manera uniforme por todo el volumen, hasta que pierde intensidad  difuminándose.

En ningún caso se habla de espacios neutros, o de líneas de “circulación preferente de la energía”, ni de líneas o puntos, dentro del área que provoca su expansión.

La experiencia de sentir las fuerzas sutiles, me demuestran que hay flujos uniformes en la superficie de la Tierra.

Cuando enfocamos nuestra atención a partir de nuestra mente, esto es con varillas o péndulo, o cualquier otro medio que reste protagonismo al cuerpo, nuestra percepción suele ser parcial o sesgada.

Parecido a cuando miramos una cascada: si hay diez personas observando la cascada, las diez tendrán una visión particular de que segmento de agua es el que se ha detenido, será prácticamente imposible hallar un consenso sobre la ubicación de esa agua “quieta”.

Con las redes considero que ocurre lo mismo, enfocamos la atención en el flujo, y lo “detenemos” en una “red”, la cuestión es que si otro prospector se enfoca en el flujo, obtendrá otra red, y así pasa con todos los prospectores que traten de detectar la red, por lo general no hay un consenso.

Esto nos lleva considerar, que si la coincidencia en la ubicación de las redes Hartman o Curry o del tipo que sean es de un 5% o a lo sumo 10%, no son resultados relevantes para respaldar cualquier teoría o investigación.

Considero que marcar una red en el flujo de la Tierra, es el equivalente a situar unas estacas en la playa cuando viene una ola. Según este planteamiento, basado en el sentir, imaginad que representa tratar de armonizar esta “ola” haciendo hincapié en las estacas que hemos situado.

Esta percepción de cómo “estabilizamos” el flujo en la red Hartman se puede extrapolar perfectamente a las demás redes: Curry, Peyre, Benker, etc.

Se que en mi libro “Arte Zahorí: Geobiología Consciente” aparece un capítulo dedicado a las redes, pero la experiencia me lleva a replantearme las creencias y a contrastarlas con lo que me dice el cuerpo a través de la percepción, es decir, con la realidad que percibo, no con la que pienso o creo como un dogma.

Cualquiera que, de verdad, se adentre en el mundo del sentir, no le quedará más remedio que aceptar la evidencia que le ofrece su cuerpo.

La pregunta que aparece ahora es la siguiente: siendo las redes un reflejo de un flujo universal, ¿es necesario armonizarlas?

Es como si alguien se plantea armonizar el flujo que entendemos por “fuerza de la Gravedad”.

Si la red es demasiado intensa o nociva, seguramente se debe al exceso de electricidad del ambiente, o a otros factores contaminantes, no a la red en si, ya que es una expresión de esa energía general.

El  flujo universal que genera la Tierra, junto con la fuerza de la gravedad, es una fuente de nutrición, nos sostiene a todos, a nuestra realidad.

Este artículo esta basado en un capítulo de mi nuevo libro: “Lugares de Poder: los guardianes de la Luz”

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